Cuando la meta se ha cumplido, se desprende un “mensaje” sincronizado en milisegundos, que deberá hacer un recorrido desde la realidad externa hasta nuestra consciencia. De esta manera, nos “avisa” sobre el cierre de la tarea y ayuda a las funciones ejecutivas, consecutivamente se desprende otro mensaje que verificará que el objetivo se haya acabado con los requerimientos planteados. Este último pensamiento verificatorio (hasta perfeccionista) no siempre ocurre, es una suerte de reflexión instantánea que revisa lo dicho, hecho, o pensado.

Reflexión significa “acción de doblar hacia atrás”. Nuestro cerebro reexamina, revisa los sucesos, basándose en un mecanismo cerebral de retroalimentación, una función de altísimo nivel que conecta circuitos frontales con acciones, pensamientos, palabras y emociones.

Pensemos en nosotros mismos, a ratos podríamos tener un comportamiento disperso. Quiere decir que la retroalimentación frontal se ha interferido. Las causas de la interferencia son variadas y suelen presentarse por emociones desagradables. El problema es que no estamos conscientes de éstas, siendo el resultado un sabotaje.

¿Cuáles son las causas que afectan las funciones ejecutivas?

Una pertenece al esfuerzo. Por fatiga mental, no se logra sostener el esfuerzo hasta el final de la tarea, nos saltamos el paso de la minuciosidad.

Otra causa es no tener la costumbre de ser perfeccionista, cuando este hábito no se ha inculcado desde la niñez. También, tenemos el factor de la tensión emocional, sucede al revisar el final de una tarea y se asocia con una enseñanza agresiva de padres o maestros, resulta aversivo verificar.

Una causa más, puede ser la impulsividad, cuando no se ha entrenado la paciencia; terminar rápido es más importante que verificar la precisión del contenido.

Como verán; terminar una tarea con esmero no es cosa fácil, involucra complacer a alguien y también a nosotros mismos, quizá se preguntarán ahora…

¿Cómo es posible que se interfiera el cierre de una tarea para no lograr éxito?
¿Qué tan común es que olvidemos cerrar círculos para sabotearnos?

La respuesta a estas preguntas es que existe otro lugar fuera de nuestra consciencia (inconsciente), donde suceden muchas cosas totalmente opuestas a nuestra intención consciente.

Dentro de nosotros, existen factores que nos podrían movilizar hacia el error, son combinaciones de experiencias que obstruyen nuestra consciencia y la atención. De tal manera, que a veces no se puede escapar de fantasías emocionales que roban espacio a nuestro trabajo. La introspección de estas dificultades, es muy útil para evitar este tipo de sabotajes.

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