Inteligencia ejecutiva nace.

La inteligencia ejecutiva.

 

En el mito griego de Edipo Rey, la Esfinge cantó su enigma, Edipo reflexionó la respuesta sobre el devenir del tiempo y acierta al contestar que es el hombre aquella criatura que al nacer gatea, luego anda en dos pies y en la vejez en tres. En este blog recapitularé sobre un tiempo remoto, el tiempo de la evolución y la inteligencia ejecutiva.

Hace tres millones de años…

Al surgir la bipedestación, el cerebro humano evolucionó de manera radical. En esta etapa se liberaron los brazos y las manos, es la etapa en que el hombre dejó atrás sus residuos de primate para evolucionar hacia el homo sapiens, se apoyó solamente en sus dos pies. Este cambio marcó un momento evolutivo importantísimo, se muda la postura del tronco: de horizontal pasa a vertical. Al enderezarse, la visión que el hombre tenía del mundo cambió completamente, se amplió y ya no solamente “veía” distancias cortas sino que aprendió a “mirar”, a observar un panorama más amplio a su alrededor, percibió el mundo y su ambiente desde otra distancia, se abrió una nueva perspectiva.

Con la inteligencia ejecutiva el hombre adquirió.

una dimensión visual que favoreció su juicio comparativo.  Al observar acumulaba datos, la memoria visual aumentó sus contenidos y su repertorio de la memoria aumentó, tenía más recuerdos que ponderar. El cerebro, al comparar experiencias, panoramas diferentes, desembocó en un mayor desarrollo cerebral. Este crecimiento sucedió justo por encima y detrás de los ojos, formándose así los lóbulos frontales. Estas estructuras situadas en el polo anterior de la corteza cerebral fueron especializándose hasta tal punto que el humano aprendió a resolver necesidades con mayor perspicacia: extendía los brazos hacia arriba para tomar comida de los árboles, logrando recolectarla, una actividad mucho más sofisticada que solo ver y comer lo que se encontraba a su paso, en el suelo.  Así, el hombre ya reservaba su comida y del mismo modo que ocurría esta nueva actividad, así también aprendió a acumular conocimientos: no era lo mismo comer, que poder elegir qué comer.

Podría afirmar que la liberación de los brazos y las manos fundamentó la base del pensamiento; lo habilitó.  Este cambio de postura hizo posible (en equivalencia con el desarrollo mental) que se especializara la coordinación motora gruesa y fina, la pinza pulgar-índice favoreció la creatividad y con ésta se inició la fabricación utensilios, vasijas,  se trata de la etapa evolutiva del  “Homo Habilis”.

Los lóbulos frontales abarcan un tercio de nuestro cerebro y por ellos nos diferenciamos de otros mamíferos. El área frontal es responsable de regular todos los movimientos del cuerpo: ¿Sabías que el pensamiento es movimiento? Mucho tiempo después de que apareció el movimiento coordinado de las extremidades, surgió el del habla, y con ésta, el pensamiento, o sea, el lenguaje interior en movimiento. Y así como la bipedestación habilitó la marcha, así también el lenguaje facultó la aparición del pensamiento, la secuenciación de ideas, a través de los lóbulos frontales.

Hoy en día sabemos que mirar  y  observar, son actividades nerviosas superiores que subyacen al pensamiento complejo llamado: “Funciones Ejecutivas” del coretex frontal. En el siguiente blog explicaré con más detalle el funcionamiento de estas estructuras.

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