Se necesita de esfuerzo para trabajar en equipo, y construir acuerdos a través de sintetizar subjetividades. Una de las limitaciones en la psicología de grupo, está relacionada al valor que cada persona da a su perspectiva. Cuando las personas presuponen que ven toda la realidad de golpe, estamos frente a una postura absolutista que esconde rigidez y superioridad. Esto entorpecerá la productividad del grupo.

 

En cambio, si cada integrante de manera subjetiva diera un valor relativo a la realidad, todo fluiría mejor.

 

Como líder; ser objetivo y conocer cuál es la postura de cada integrante frente a la realidad, ayuda a pronosticar la fluidez y creatividad en el trabajo de equipo.

 

Por lo regular, las personas que se oponen a compartir la realidad, tratan de impedir una síntesis creativa. Uno se preguntaría: ¿por qué se oponen? por envidia o miedo a mezclarse.

 

La envidia, es una fuerza compleja que tiene como finalidad dominar a los demás y no cede un lugar a otra opinión dentro de sí mismo. La persona cierra su espacio íntimo y se transforma en obstáculo, esta oposición da poder.

 

Las actitudes que entrañan oposición son variadas; desde no escuchar, tratar de imponer un criterio personal, rivalizar, tomar distancia para no involucrarse, ofenderse etc.. Todas están al servicio de la destrucción de la creatividad e impiden ser objetivo.

 

La envidia, no es un sentimiento simple, pero ocurre a menudo, hasta el catolicismo la cataloga como uno de los siete “Pecados Capitales”.

 

El psicoanálisis, nos enseña que se trata de una fuerza instintiva pavorosa ¡perdón! poderosa, que se deriva de Thanatos, o instinto de muerte –según Freud- de ahí su alcance destructivo. Lo anterior, se hace más evidente en la vida de pareja, cuando hay rivalidad, inferioridad, o rigidez.

 

Para construir acuerdos, es indispensable sentir el anhelo de un bien común, mediante la disposición a integrarse. De esta manera, se combina nuestra opinión con la de los compañeros.

 

Esta postura aprendida en la vida familiar, funciona ofreciendo un espacio a los demás. Quien escucha; brinda ese espacio e integra a otros, así las piezas se acomodan solas.

 

La postura contraria a la envidia, es la confianza. A diferencia de la envidia, cede el espacio espontáneamente a través de la escucha. Quien escucha “agrega”, el que envidia “quita”, y el que teme huye por miedo a ser invadido.

 

Los grupos que logran sintetizar un modelo, a partir de varias opiniones, construyen “un tercero”. Es decir, una realidad común, aquella que integra la diversidad con la finalidad de ser objetivo y creativo, que acerca a la salud mental. Nada más grato que sentir que se ha tomado en cuenta nuestra opinión, y que ha quedado plasmada en un plan de trabajo. Sin importar cuantas más se expresen, ahí está la mía, existiendo dentro de esa diversidad y desde nuestra singularidad.

 

Crear acuerdos e integrarlos, es como construir un pastel para luego reconstruirlo, solo que con rebanadas diferentes. ¿Cuál es la postura de los integrantes? ¿Tienen la intención de conocer, compartir opiniones y combinar las rebanadas en un todo? Entonces el pronóstico es bueno, podrán fusionarse. En el caso contrario, si no hubiera una actitud anhelante sobre el bien común, pensemos en dinámicas de fusión.

 

Los ejercicios para fusionar a un equipo, son variados. Aquellos en los que se descubre la personalidad, a partir de las afinidades, funcionan para romper posturas rígidas.

 

Uno de ellos, consiste en tapar los ojos a cada integrante, y se les pide que descubran a las personas que tengan intereses en común, a través del contacto por voz. Después, se agruparán para realizar tareas relacionadas a la temática que cada subgrupo elija (deportes, música, lecturas etc.).

 

La afinidad en gustos, reacomoda géneros. Religar personas puede romper posturas que parecieran inamovibles, como colusiones o rivalidades. Este tipo de dinámicas facilitadoras, tienen como objetivo que las personas no se reconozcan con la mirada prejuiciosa que privilegia las diferencias. De esta manera, poder darles una cultura para lograr ser objetivo.

 

La intersubjetividad, es la empatía entre dos personas que enfocan la realidad desde valores compartidos. Para lograrlo, es necesario ser objetivo.

 

Gracias por tu lectura, te espero en mi siguiente blog.

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