Móvil, en física, significa función, que luego de un impulso inicial continuará trabajando por sí sola, sin energía adicional. Profundicemos sobre la curiosidad, el móvil más importante entre los elementos de aprendizaje.

La curiosidad ha sido catalogada como voluntad de saber (epistemofilia) derivada del instinto de supervivencia, es una necesidad de búsqueda para incorporar conocimiento o experiencias por vía de los sentidos. Cada uno de nuestros cinco sentidos envía información al sistema mesolímbico, lugar donde se generan emociones y motivaciones. En esta dinámica cerebral se combinan las experiencias percibidas con sensaciones placenteras, de ahí que aprehendamos sin esfuerzo lo que nos gusta. La diferencia entre aprender y aprehender es que el aprendizaje requiere esfuerzo, estudio, mientras que para aprehender solo se usan los sentidos. La curiosidad es la llave de los elementos de aprendizaje, el reto sería descubrir ¿de qué está hecha esta llave que abre tantas puertas y genera energía constante?, ¿qué mueve nuestra curiosidad que por su singularidad hasta parecería mágica? El placer.

Nuestros sentidos fueron madurando durante el desarrollo. El recién nacido solo distingue luz y sombras durante los tres primeros meses, con el tiempo decodifica el plano bidimensional, después el espacio tridimensional, futuro almacén del aprendizaje y a su vez tendrá que recopilar todos esos elementos de aprendizaje. Respecto al habla, entre los tres y ocho años comprende el lenguaje simple; en cambio, el tacto y el gusto son los sentidos más desarrollados desde el inicio de la vida porque son los más usados, generan mucho placer. Los bebés se llevan todo a la boca porque desde ahí aprehenden el interior de su cuerpo y el mundo externo. Durante tres años el niño utiliza la vista y la audición de la madre para conocer; es por vía de esta dependencia, al tratar de descifrar los gustos del niño, se le devuelve identidad y existencia. Así que nuestra curiosidad fue modulada y estimulada por el temperamento de otra persona, un Otro que nos habitó y prestó sus sentidos para que comprendiéramos la realidad externa.

La curiosidad se expande pasando del plano instintivo al ámbito del desarrollo intelectual. ¿Qué moviliza nuestra curiosidad en la vida adulta? Los vacíos de información. Las personas que detectan o intuyen esos vacíos, automáticamente los convierten en reto y se anticipan a llenarlos con conocimientos, así se va generando una dirección de manera automática, no importando que haya que capacitarse, implementar formulas, en fin, la cultura está llena de retos y búsquedas de elementos de aprendizaje para quienes usan y saben saciar su curiosidad.

Resumiendo, para que ocurra el aprendizaje se requiere:

a) del vector-curiosidad

b) un aparato receptor (nuestros cinco sentidos)

c) un almacén tridimensional (memoria) en el que se combinará toda la información de nuestros sentidos con el placer, convirtiéndola en tridimensional, es decir, con significados emocionales singulares, de ahí la motivación para aprender.
Así las cosas, pues no basta tener curiosidad hay que aprender a saciarla a tiempo para que sus enemigos no ocupen su lugar:

interfaceLa apatía:

pasividad ante la búsqueda, la persona no se moviliza porque no sabe cómo ni dónde comenzar a buscar, ¿en qué momento se volvió gratificante esta actitud…?

scared

Ambigüedad:

confusión gratificante que busca no encontrar, no se encauza la curiosidad, menos se llega a la meta. La indefinición ocupa el lugar de la curiosidad.

Ambivalencia:confused

como gustan los opuestos, se paraliza la búsqueda en tanto crece la divergencia.

scepticLos dispersos:

tienen un pensamiento inquieto que no les permite dirigir el vector hacia un punto específico, les gratifica más abarcar que encontrar.

Hace más de tres siglos Hegel toma de Heráclito su concepto de impermanencia (nadie se baña dos veces en el mismo río…) para mostrarnos que todo conocimiento pasa por un movimiento dialéctico: tesis, antítesis y síntesis. La síntesis engloba partes de la tesis y la antítesis, esta recombinación de datos, es el nuevo conocimiento, que por cierto, ocurre de manera equivalente en el funcionamiento de la corteza cerebral. Tomando la metáfora de Heráclito, “el río” es como la curiosidad, el agua tiene su cauce, lleva una dirección y genera energía constante.

¿Cómo podríamos estimular a un equipo de trabajo tridimensionalmente?

No es importante el volumen de información que se logre aprender, sino los canales para motivar por esto es necesario tener todos los elementos de aprendizaje. Las personas que dominan su trabajo y se especializan, han tenido una estimulación personalizada, la cual requiere que el autoconocimiento continúe a través de quien nos mira, quien nos habita a diario: compañeros, líderes que dan reconocimiento a nuestro trabajo. Si recibimos una mirada desde otras perspectivas, daremos densidad a nuestra existencia y esto redunda en calidad en el trabajo. Observar qué situaciones, experiencias, tipo de conocimiento estimularían a quienes nos rodean es un plus del liderazgo constructivo. Cuando el sujeto recibe esta mirada tridimensional, tanto de compañeros como de su jefe y la compara con su autopercepción, recoge una imagen más completa de sí mismo, esta sensación es gratificante porque integra la identidad, es motivante porque revivimos experiencias formativas de cohesión aun cuando se descubran discrepancias entre la valoración interna y la externa.

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